lunes, 24 de febrero de 2014

SEVILLA

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Esta ciudad en la que nació don Antonio Machado.
En la que nació don Juan Tenorio.

Don Juan era un coleccionista de mujeres. A ninguna amó. Y cuando lo hizo, ya en el siglo XIX de la mano de Zorrilla, perdió su esencia.
Don Juan enamorado de doña Inés ya deja de ser un mito. Se convierte en un hombre.
Porque los hombres se enamoran.

Bueno..., algunos.
Don Juan era de los de "aquí te pillo, aquí te mato". Valga la palabra "mato" por "mato", que mataba y mucho, y por otra palabra que por respeto a los lectores más jóvenes voy a obviar, o sea, a no escribir. A don Juan le importaba un bledo, o sea, un rábano, o sea, nada, la señora, señorita, dama o damisela que tenía a su lado. Le importaba él, sin más. Su propia satisfacción, su propio ego. O al menos la necesidad de su propio ego.

Casanova era otra cosa. Pero de él hablaremos cuando estemos en Venecia. Ahora estoy en Sevilla, y toca don Juan Tenorio.
Es lo que hay.